Mi vida en el Colegio Rio Bajito

Nuestras vidas empiezan a terminar el día en que guardamos silencio sobre la cosas que importan” – Martin Luther King Jr.

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Hasta donde puedo recordar solo tuve que conocer un centro educativo para saber dónde quería pasar mis mejores y peores etapas, ese es el Colegio Rio Bajito. El CRB para mí ha simbolizado diferentes cosas a medida que fueron pasando los años y fueron cambiado las circunstancias de mi vida; el colegio ha sabido ser para mí un refugio y un escape, el  lugar donde conocí a aquellos quienes me quieren por elección propia, donde se fortalecieron nuestras relaciones; aquí conocí a los que una vez pensé serían mis mentores de por vida,  un espacio donde se me dio la oportunidad de desarrollarme como ser humano y descubrir quién quiero ser, todas cosas buenas… hasta ahora. Hasta hoy.

Hoy veo las paredes de esta institución, y donde antes encontraba un segundo hogar veo los barrotes de una prisión. Tanto la institución como su personal docente (rozas excepciones) han perdido ante mis ojos su credibilidad y transparencia, han silenciado mi creatividad y han marchitado mis pétalos con suma indignación.

Es una verdadera lástima que mis recuerdos se vean empañados de este modo. Cuando estoy en el Colegio Rio Bajito siento una impotencia que me asfixia y todo lo que inhalo huele a injusticia, espero que al salir de aquí pueda respirar al fin aire bueno. Mientras esté aquí mi vida está en pausa, estoy atascada, atrapada, y la vida es muy corta, por lo que me desmoraliza dedicarle tanto tiempo y esfuerzo a asuntos sin valor ni mérito alguno.

Me parte el corazón el desengaño, y la falta de buenas intenciones y de preocupación por el futuro y bienestar de los estudiantes deja en el centro educativo una sensación hueca, carente de propósito y sentido. Es como si todo lo que importara son las apariencias y la hipocresía es una de muchas cosas que nunca he dominado, sin esperanzas de mejorar.

Han convertido el graduarse en todo un desafío y en honor a todos los recuerdos que por siempre espero llevar en mi memoria voy a salir vencedora, dado que me han hecho ver esto como una guerra. De este lugar salgo ya sea muerta o graduada, y ojala que en la vida tenga mucho éxito, solo para realzar que nada les debo. Porque saber sobreponerme a todos los retos que significan estudiar en el CRB un día como hoy es obra mía y habla únicamente de la entereza de mis valores por no dejarse corromper en medio de tanta podredumbre de espíritu e identidad.

A pesar de todo por algo si debo agradecerles, gracias por revelarme la triste realidad del mundo en que vivimos y sobre todo gracias por mostrarme la gran persona que soy, la que puedo y tengo intención de ser.

En los mimos ríos entramos y no entramos, somos y no somos” dijo alguna vez el filósofo griego Heráclito de Éfeso. Nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo rio, porque ni el sujeto ni las aguas son los mimos, ambos están en continuo y constante cambio.

Respetuosamente,

Un pasajero de la vida.

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