Las novatadas y ritos de iniciación marcan por siempre las vidas de sus víctimas. Estos eventos son comunes en ambientes deportivos y universitarios, y pasan completamente inadvertidos por todos los que no se ven involucrados en ellos, incluyendo a las autoridades, ya que los novatos no hablan del sufrimiento ocasionado por los veteranos.

Esta es una demostración del increíble poder que tienen los hechos sociales, como lo son los hábitos y costumbres. Está tan arraigada a la comunidad deportiva esta cultura de humillación y desigualdad, que quien recién se integra a estos ambientes, independientemente de su forma de pensar o su integridad, se somete a la voluntad de los veteranos. Ellos, para sentirse superiores, o tal vez incluso para vengarse de cuando ellos jugaron el papel de víctimas, agreden ya sea física, sexual o psicológicamente a los nuevos miembros del equipo o institución y estos lo aceptan como lo correcto, adecuado y normal.

El hecho es que sin importar que tan establecido este algo, y asea una tradición, una opinión, una ley o un conocimiento, siempre se debe dudar de las cosas y no se debe dar nada por hecho si no se tiene una justificación que satisfaga dicha duda. Así es como la sociedad (en general) ha podido avanzar, y solo así podrá seguir progresando. La fe y el no cuestionar las cosas produce un estancamiento, y creo ser esta la causa de muchos de nuestros problemas.

Este paradigma de desigualdad social y menosprecio en el que vivimos se debe a que el ser humano no aprovecha una de sus más valiosas y únicas cualidades. Esta característica humana es digna de alabanza y enaltecimiento, pue no conozco otra especie que sea capaz de mostrarla y si la tuviésemos más en cuenta, podríamos producir un cambio positivo totalmente revolucionario en el mundo; este rasgo que describo lleva por nombre empatía.

Antes de actuar siempre deberíamos hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo se sentirán los demás después que lo haga?  Y ¿Cómo me sentiría yo en su lugar? Además de tratar de guiarnos por el cliché de no hacer a los demás lo que no quisiera que me hagan, y más importante, no hacer a los demás lo que ellos no quieren que le hagan.

 

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