El arte de amar – Ovidio (ensayo)

Lo que Ovidio predica en su obra no es el arte de amar, detrás de esa fachada el autor pretende enseñar a los hombres a esconder quienes son para conquistar a la mujer que desean poseer y más adelante los instruye en cómo emplear esas habilidades para conservar el supuesto amor que fue anteriormente conquistado.

Esa concepción del sentimiento se divorcia totalmente de mi noción de amor, ya que para mí este se cultiva a base de sacrificios, devoción y disposición, tres elementos que están activamente ausentes en una relación donde el hombre continua y constantemente aparenta estar de acuerdo con la mujer para mantenerla contenta y entonces así esta lo mantenga satisfecho a él.

El arte de amar, artificios de la hipocresía.

  • ¿Arte de amar o de la supresión del ser?
  • ¿Qué clase de hombre sigue los consejos de Ovidio?
  • ¿En cuales cimientos se fundamenta el amor?
  • ¿Por qué evadir las controversias no es beneficioso para una pareja?
  • ¿Qué papel juega la mujer dentro de la relación amorosa según Ovidio?
  • ¿Acertó Ovidio en algo acerca del amor?

Si el hombre le muestra solo una porción de quien es a la mujer, y el vacío de eso que esconde lo llena en virtud de su amada, esa mujer no ama al hombre, sino que ama a esa porción de ser que conoce, y se ama ella misma en la figura de él sin darse cuenta. En una situación como esta, no se ha conquistado el arte de amar, a no ser que la finalidad del hombre sea amar sin ser amado y visto que la obra busca beneficiarlo en todo momento y circunstancia, dudo de manera colosal que este sea el caso.

Cuando digo que el amor se cultiva a base de sacrificios no se confundan alegando que suprimir el ser es un sacrificio legítimo, pues aunque ciertamente puede que represente un sacrificio, no todos fomentan el amor. Para cultivar el amor lo que se requieren son sacrificios magnánimos y siempre con el bien del ser amado en su mejor interés; el sacrificio de suprimir el ser aunque no lo parezca es uno egoísta, debido a que el hombre lo hace para evadir la reacción de la mujer provocada por su forma de ser (la de ella) a ciertos comportamientos del hombre que podrían traer conflictos o controversias, entonces el hombre actúa con fines de lucro para evitar posibles roces, pues piensa que manteniendo conforme a la mujer esta le devolverá el favor.

Llevaba la razón el ensayista y moralista francés Joseph Joubert al decir lo siguiente: “El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso.” De esta manera discutiendo, resolviendo problemas y ratificando malentendidos es como se le da oportunidad a la relación de prosperar y desarrollarse, ya que una pareja que no crece, evoluciona y se supera día a día; está tristemente destinada al fracaso.

El conjunto de las sugerencias que Ovidio exhorta terminan por engendrar a un individuo digno del espectáculo y la farándula, un maestro de la intriga y el disimulo. Este ser no está capacitado para actuar con naturalidad, un hombre que planea hasta los imprevistos.

Conquistar el arte de amar consiste en parte en tolerar al otro como un entero, sin esperar que esta persona cambie o que suprima su forma de ser para complacer al amado; es evidente que a un sujeto no le van a agradar las cualidades del ser amado en su totalidad, pero cuando este logra sobrellevarlas y vivir con ellas, puede ciertamente sentirse satisfecho por haber conquistado el tan mentado arte de amar.

Conforme a lo que el autor de esta obra de antaño en ella expone, una mujer y un cuadro de exhibición representan la misma cosa. Esta no tiene más opción que sentarse a esperar que su caballero de brillante armadura la salve del martirio que simbolizan la soledad y la soltería, entrando a un relación en la cual no tiene ni voz ni voto, ella siempre estará en la oscuridad y será incapaz de aportar algo nuevo porque la iniciativa le será vilmente arrebatada sin que ella si quiera lo perciba.

Si hubo algo en lo que Ovidio acertó es cuando decía que el amor hay que irlo a buscar. Al contrario de lo que la mayoría piensa, el amor no se halla por accidente, no ocurre al azar, sino que es necesario entregarse y afanarse por cultivarlo como se hace con cualquier arte o talento. Hoy en día las personas creen que el amor les va a invadir el alma como un rayo y habitará en ellos de manera perpetua, lo que les impide dedicarse a él como este lo requiere causando numerosas desilusiones.

Como dijo el psicólogo social y filósofo Erich Fromm en su ensayo homónimo El arte de amar: “El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque”.

A modo de conclusión, el amor es un sentimiento plenamente transparente, mediante el cual dos personas desligadas por completo pueden llegar a formar parte de un mismo ente. Para esto es necesario tanto conocerse como amarse a sí mismo y de esta forma lograr compenetrarse con el ser amado de manera tal que amando al otro a través de su amor propio, ambos existan como uno solo al mismo tiempo que existen por separado.

 

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